570 • Muchas veces el diablo nos lleva la delantera, y entoces no podemos evitar las desgracias que pone en nuestro camino. Ostras veces, en cambio, va por detrás nuestro, recogiendo los frutos de nuestras decisiones, hasta que nos adelanta y nos las hace pagar. La única manera de estar a salvo es caminar de su mano.